Dinamo estrellada

EL SALTO DE DIOS
Lo peor de perder el tiempo no es el hecho en sí de perderlo;
total, por mucho que digan que es oro, se trata de un patrimonio que, por valioso que sea y por mucho que uno trate de aprovecharlo, se gasta ineludiblemente y nunca se sabe hasta dónde va a alcanzar.Así las cosas, en realidad, no vale la pena economizarlo porque igual te mueres mañana y todo termina importándote un carajo. Sin duda, lo peor de perder el tiempo, es esa mala conciencia que deja. Siempre la maldita mala conciencia de no estar haciendo lo que se supone que debes. (...)

Miquel Silvestre es entre otras cosas Licenciado en Derecho. Posee por tanto unos superficiales conocimientos jurídicos que le sirven para ganarse la vida y para rellenar de paja sus novelas cuando se queda sin ideas. También es un iconoclasta y un atrevido autorzuelo que sustituye con desvergonzada cara dura sus carencias educativas. Y lo que es más grave, le sale bastante bien el trueque tramposo. Escritor visceral desde los veintidós años, edad en la que salió del glorioso ejército español con mucha rabia, algunos vicios y un acendrado sentimiento existencialista, le daba por atestar sus cajones de residuos gráficos que consideraba ilegibles. Hasta que un día, cumplidos los treinta y tres, le dio por intentar publicar. He aquí todo lo que hasta ahora ha ido saliendo con su firma.











