La dama ciega

Me llamo Aurora Torres y tengo cuatrocientos años.
Después de toda una mañana en el juzgado, el mundo parece tener una sola dirección: cuesta arriba. A pesar del cansancio y de tener los pies sucios del estiércol con que se abonan las audiencias... no puedo dejar de sentirme satisfecha: he conseguido que casi con toda seguridad absuelvan a un chaval acusado de violación.

Miquel Silvestre es entre otras cosas Licenciado en Derecho. Posee por tanto unos superficiales conocimientos jurídicos que le sirven para ganarse la vida y para rellenar de paja sus novelas cuando se queda sin ideas. También es un iconoclasta y un atrevido autorzuelo que sustituye con desvergonzada cara dura sus carencias educativas. Y lo que es más grave, le sale bastante bien el trueque tramposo. Escritor visceral desde los veintidós años, edad en la que salió del glorioso ejército español con mucha rabia, algunos vicios y un acendrado sentimiento existencialista, le daba por atestar sus cajones de residuos gráficos que consideraba ilegibles. Hasta que un día, cumplidos los treinta y tres, le dio por intentar publicar. He aquí todo lo que hasta ahora ha ido saliendo con su firma.












