Reseña de Spanya SA en ABC

 

En el fondo de toda sátira late una desilusión rabiosa por el presente y eso es algo palpable en Spanya SA (Barataria), insólita novela de Miquel Silvestre (1968), un narrador que compagina la prosaica obligación laboral de registrador de la propiedad con la devoción escritora. Silvestre nos presenta una España, en el año 2337, convertida en un vertedero de residuos tóxicos, formando parte atrasada de un mundo en el que las naciones son multinacionales guiadas por la eficiencia económica a ultranza. En este contexto, aquí las cosas son diferentes porque Spanya SA es una empresa ruinosa, un territorio habitado por muchedumbres de "residuos", personas deformadas o incompletas, que ha entrado en la era de la Gran Transformación bajo el gobierno de una sociedad creada por Antoni Roca i Botiga, el gran transformador, allá por 2050.

Ese año la nación se derrumbó por "la glotonería de su abyecta clase política" y el Estado desapareció carente de función, "desangrado por secesionismos ancestrales". En cuanto a los "spanyoles", han acabado en un pozo de apatía moral acorde con su naturaleza, tras el breve periodo de crecimiento económico que disfrutaron en los primeros años del siglo XXI. Sobre este panorama desolador se proyecta la ambición cósmica de los Hungos, seres de la galaxia XJ con figura de coleópteros, especialmente dotados para el cambalache, que necesitan de la ilimitada expansión del comercio interestelar y de la contaminación terrícola para seguir viviendo.

El autor construye una novela ambicionsa y original, mezcla rara de géneros negro y fantástico, ciencia ficción y sarcasmo surrealista, que aborda en clave novedosa la grave tara de la esquizofrenia antiunitaria en un país cuyo nombre ha llegado a ser "tabú" para muchos de sus propios nativos. Una obra notable que advierte de la aparente normalidad que precede a las catástrofes irreparables. No se limita a explicar lo evidente, sino que se atreve a mojarse fabulando el futuro como derivación de la realidad presente. Algo bastante insólito en una literatura como la española actual, más proclive a mirar atrás y a la constatación agónica del pasado. Spanya SA es un atisbo del peor de los mundos posibles, abocado a extinguirse en el espacio. Ni el progreso ni los beneficios pueden detenerse, y al final -se apostilla- "el Todo será Nada y será sueño". El gran Calderón ya lo dejó escrito en verso siete siglos antes de que los Hungos invadieran la tierra.

Fernando MARTÍNEZ LAÍNEZ

 

 

 

Miquel Silvestre

Miquel Silvestre

Miquel Silvestre es entre otras cosas Licenciado en Derecho. Posee por tanto unos superficiales conocimientos jurídicos que le sirven para ganarse la vida y para rellenar de paja sus novelas cuando se queda sin ideas. También es un iconoclasta y un atrevido autorzuelo que sustituye con desvergonzada cara dura sus carencias educativas. Y lo que es más grave, le sale bastante bien el trueque tramposo. Escritor visceral desde los veintidós años, edad en la que salió del glorioso ejército español con mucha rabia, algunos vicios y un acendrado sentimiento existencialista, le daba por atestar sus cajones de residuos gráficos que consideraba ilegibles. Hasta que un día, cumplidos los treinta y tres, le dio por intentar publicar.

Extraído de Cuánto y por qué tanto

Writer's Museum de Dublín (La Nueva España)

 

Con menos de cuatro millones de habitantes, Irlanda tiene cuatro premios Nobel de Literatura y se teme que dé alguno más antes de que el calentamiento global sumerja Estocolmo. De clima insufrible, pobre y apartada del mundo, la joven nación ha fraguado una identidad sentimental de antihéroe histórico; a Dios gracias, cercenado de extravíos cursis a fuerza de su secular alcoholización.


Literatura y política, siempre juntas y revueltas. Varios líderes de la rebelión de 1916 fueron poetas, como Patrick Pearse, quien formaría parte del efímero Gobierno Provisional de la República. Su premio, ser fusilado en el patio de la Prisión de Kilmanheim y que los niños memoricen hoy sus poemas. Las cosas no han mejorado demasiado. Años después, el Nobel Seamus Haney, nacido en el Ulster, se negó a formar parte de una antología de autores británicos.

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